martes, 6 de agosto de 2013

Sexo Violento

Te voy a golpear la boca con un ataque furtivo de besos,
implacables, imparables.
Se van a romper tus labios con tantos roces violentos,
insaciables, incontables.
Te pegare con violencia mi lengua contra tu cuello,
insondable, agradable,
me siento tan agresivo que con mi piel te atropello,
excitable, blasfemable.
Voy a masacrar tus labios con estos dientes de sable,
miserables, azotables,
que no quedaran tranquilos hasta llenarlos de sangre.

Te miro, estas de rodillas, entonces yo me detengo,
te golpeo la mejilla con algo duro que tengo.
Lo tomas con ambas manos, bordeas toda la cima,
lo haces con tal destreza que empiezo a ver estrellitas.
Magullas, ávida. Karina tan exquisita,
te llega hasta la tráquea,  no arcadas, estas igualita.
 Lo absorbes tan agresiva que exploto cual dinamita,
empero tú continuas, no te detienes flaquita,
lo muerdes y lo masticas, hasta que queda blandita.
Tú no eres una mujer, tú eres la diosa Afrodita.

Tú continúas mordiendo como si fuera comida,
soy un motor sin bencina y lo conduce una ninfa,
 empiezo a sentir cosquillas y a ti te dio seguidilla,
 lo que tienes en la boca es de carne y no es barquilla.
Para saber que se ha acabado no hay que ser de la CIA,
me miras con tal malicia, se me excita hasta la encía,
a ti nada te detiene, esta lucha está reñida,  
pero ya lo conseguiste, el muerto ha vuelto a la vida.

Me pongo encima de ti, estrello mi boca a tu boca,
mis dientes castigan tus senos, porque mucho me provocan.
Mi lengua recorre tu cuerpo y se detiene en tu coca,
 y mis labios de la boca, con tus otros labios chocan.
Tiene un sabor exquisito, esto es mangar no chuchoca,
los que rezan al placer a tu piel seguro invocan.
 Mi lengua no tiene prisa, la gota rompió la roca,
mis labios, mis dedos, mi boca, de seguro te trastocan,
 pintando placer en tu cara de la época barroca,
estimulan tus sentidos y a la vez los descolocan,
ya te siento humedecida, ya te estás volviendo loca,
es tu concha manantiales que en mi boca desembocan.

Pero nada es suficiente para mi rubia golosa,
quien coloca en mi cara de manera aparatosa,
sus labios hambrientos rosados, su pirámide grandiosa.
Agresiva solo ella, me asfixia, lo como, me acosa,
 es poco aire que inhalo, la flaca nada reposa,
como su primer orgasmo la noto súper ansiosa,
sus caderas se mueven de manera agoniosa,
su jugo bebo despacio, ¡que chilena más sabrosa!



Te hago una embestida, ahora estoy yo encima,
tu carne y la mía, no aguantan, se lastiman.
Ya todo el edificio se entera de la escena,
tus pechos son bodega donde guardo mi botella,
 la pongo en otro sitio ya está saliendo el vino,
 te miro a los ojos y con furia te castigo.   
Esta temblando el piso, la cama se ha caído,
las sabanas mojadas son los únicos testigos.

Mi piel entumecida, adormecida y agotada,
la cama esta mojada, esta ultrajada y destrozada.
De pronto tu ofensiva, ¡tremenda arremetida!
En un abrir de ojos yo abajo y tú arriba.
Me pegas bruscamente tus caderas remojadas,
de aquí nadie me baja cuchicheas acalorada.
Pasión desenfrenada, estas como embrujada,
mi botella vacía, ya está resquebrajada.
La tomas con las manos, pareces poseída,
 lo miras, lo exprimes, le das una mordida. 
Estas anonadada, decepcionada, aun excitada,   
           gritas desesperada:

¡aquí no queda nada! 

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